En primer plano: Garnish Apparel
Garnish Apparel es una pequeña firma de moda situada en el Pearl District de Portland. Con más de dos décadas de trayectoria, alrededor del 95 % de lo que vende se diseña directamente en la propia tienda. Se especializa en asesorar a mujeres profesionales, ayudándolas a encontrar prendas que se adapten a su estilo de vida y a su figura para que se sientan seguras y preparadas para comerse el mundo. «La sostenibilidad es fundamental en nuestra forma de trabajar», explica Erica, la propietaria. «Utilizamos telas de excedentes, que son los restos de otras casas de diseño, y reciclamos nuestros propios retales. Esto nos deja con aproximadamente una bolsa de basura al mes». Sigue leyendo para saber más sobre la trayectoria de Erica al frente de Garnish Apparel.
¿Cómo cree que Portland influye en su negocio?
Erica: Portland es una ciudad con un estilo desenfadado. La gente viene y nos pregunta dónde podrían siquiera ponerse esta ropa. Yo les digo: llévatela al supermercado. La mayoría de nuestras prendas se pueden llevar tanto para un look elegante como informal, y enseñamos a la gente cómo combinar lo mismo de diferentes maneras. Estamos aquí para mostrar a los habitantes de Portland que pueden vestirse de una forma que les haga felices.
Si pudiera volver al principio, ¿qué habría hecho de forma diferente?
Erica: Si fuera lista, habría hecho caso al asesor de la SBA que me dijo que me centrara en unos pocos productos. Pero tengo TDAH, y eso me habría resultado muy aburrido. La creatividad es lo que más me gusta de mi trabajo. En una pequeña empresa, siempre tienes que desempeñar un montón de funciones y estás aprendiendo constantemente; eso me encanta, aunque a veces me agota.
¿Cuál ha sido su mayor éxito hasta la fecha?
Erica: Colaborar con la comunidad. La gente empezó a acudir a nosotros en busca de donaciones, y queríamos crear algo que beneficiara a ambas partes. Hace unos quince años, pusimos en marcha fiestas y citas con estilistas en las que la donación consistía en un vale de compra. Es una forma de apoyar a la comunidad y, al mismo tiempo, darnos a conocer entre nuevos clientes. Ahora hacemos donaciones a unas 300 organizaciones sin ánimo de lucro al año.
¿Cuál ha sido su mayor reto?
Erica: ¿Cuánto tiempo tienes? ¿Cómo resumo los retos? La gente tiene ahora un sinfín de opciones. Tienen el mundo entero en la palma de la mano, y la competencia por captar su atención es implacable. Alguien entra y dice: «Te compré este vestido hace diez años y sigue siendo mi favorito». Y yo pienso: ¿te ha costado diez años volver? La comodidad lo determina todo. Todo el mundo quiere barrios bonitos con tiendas y cafeterías con encanto, y luego compran por Internet. Es difícil competir cuando las grandes empresas tienen todas las ventajas.
¿Cuál es su mejor consejo para alguien que quiera crear o dirigir su propia pequeña empresa?
Erica: Tienes que desearlo con todo tu corazón. Y, antes de nada, adquirir toda la experiencia que puedas. Yo empecé a los 27 años sin saber nada de marketing; la verdad es que no sabía nada de nada. Venía de una familia de propietarios de pequeñas empresas, lo cual me ayudó, pero aun así fue todo un reto. Aprender a hacer marketing es una de las habilidades más importantes que puedes tener. Adquiere esa experiencia antes de empezar.